En las inmediaciones de la costa de Tarfaya, a escasos 98 kilómetros de la isla de Fuerteventura, emerge sobre el fondo arenoso la imponente silueta oxidada del ferry Assalama. Encallado desde el 30 de abril de 2008, este antiguo buque se ha transformado con el paso de los años en un peculiar e involuntario hito visual del paisaje costero marroquí, atrayendo a curiosos y amantes de la fotografía de lugares abandonados.
Aspectos clave de esta historia marítima:
- Una azarosa vida en los mares: Construido en 1967 bajo el nombre de Botnia, el buque acumuló un largo historial navegando en el mar Báltico, operando en el archipiélago canario como Ciudad de La Laguna y participando incluso en episodios históricos como la evacuación del Sáhara Occidental en 1975.
- El accidente y el rescate: Tras reabrir la ruta marítima entre Las Palmas, Fuerteventura y Tarfaya en 2007, una vía de agua sufrida al chocar contra la escollera del puerto obligó al capitán a embarrancar la nave a pocas millas de la costa. La rápida intervención de los pescadores locales en sus falúas permitió evacuar sanos y salvos a los 162 pasajeros y la tripulación.
- Un barco fantasma en la arena: En el interior de su bodega aún permanecen atrapados coches, autocaravanas y mercancías, convirtiendo al antiguo buque en un auténtico monumento fósil del Atlántico.
El esqueleto del Assalama representa una parada fascinante en las rutas por la costa del sur de Marruecos, un recordatorio del poder del mar y de la memoria viva de la comunidad pesquera de Tarfaya.

